10 octubre 2018

Aunque no lo veas en los medios, está atrocidad está pasando

Amnistía Internacional

Albert, en la imagen superior, tenía solo 11 años cuando fue reclutado por la milicia que lucha contra el gobierno de la República Democrática del Congo. Le obligaron a combatir y, para ello, a beber pociones supuestamente mágicas, como parte de un ritual que, les decían, iba a hacer invencible al grupo. Los hombres, mujeres, niños y niñas reclutados por la milicia son convencidos de que sus rituales mágicos les impiden morir en combate.

Después de darse cuenta de que la milicia solo estaba utilizando a los niños como él, consiguió escapar. Ahora intenta reconstruir su vida en un centro de acogida. Solo quiere volver a la escuela e incluso regresar a casa. Pero está preocupado como muchos de los niños en su situación, por el estigma que pueden enfrentar fuera del centro, ya que enfrentan represalias de la milicia y sospechas de algunos miembros de la comunidad.

Niños y niñas como Albert son utilizados como combatientes, cocineros y cocineras, espías o esclavos y esclavas sexuales. Han sido testigo de asesinatos e incluso han sido obligados a matar. Su infancia les ha sido robada.

Estas atrocidades no están en los medios, pero están pasando. Por eso te lo contamos a ti, porque tú formas Amnistía Internacional y solo gracias a tu apoyo podemos investigar y sacar a luz horribles crímenes y violaciones de derechos humanos como estos.

En Amnistía Internacional no nos vamos a callar. Nada ni nadie nos va a detener hasta conseguir una infancia sin violencia y poner fin al horror en el que viven los niños y niñas congoleños. No pararemos hasta que los culpables de estas violaciones de derechos humanos respondan ante la justicia.

Porque solo hay algo casi peor que ver morir a un niño o una niña, y es verlos matar.

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Amnistía Internacional vía email

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