20 febrero 2019

Sobrevivió y ahora ayuda a otros pacientes

Ariane, de Médicos Sin Fronteras

Hace unos meses, la madre de Aline Kahindo Mukandalau cayó enferma. En el hospital llegó la noticia: había contraído el virus del Ébola. En solo cuatro días, su madre falleció. Apenas dos días después, Aline comenzó a sentir escalofríos y, sin dudarlo, acudió a nuestro Centro de Tratamiento de Ébola (CTE) en Mangina. Es madre de cuatro hijos y, por nada del mundo, quería que sus pequeños pasasen por lo mismo que ella.

Así de rápido y mortal se está propagando en República Democrática del Congo el segundo brote de Ébola más grande de la historia. Arrancó en las provincias de Kivu Norte e Ituri, al noreste del país, en agosto de 2018, y a finales de enero de este año -en solo seis meses- ya se ha cobrado la vida de 459 personas.

En cambio, no pudo con la vida de Aline. La joven llegó a tiempo a nuestro centro para recibir el tratamiento adecuado y se salvó. Quizás por eso, ahora Aline siente que tiene dos misiones muy importantes: animar a todo el mundo a acudir al centro en cuanto aparecen los primeros síntomas, y acompañar a las personas enfermas en su proceso de recuperación. "Me siento muy agradecida”, explica sin perder ni un segundo la sonrisa.

Pero, ¿por qué el brote no ha sido todavía controlado?

Existen múltiples razones, pero una importante es que esta es la primera vez que Médicos Sin Fronteras nos enfrentamos a un brote de Ébola en un área de conflicto, lo que dificulta nuestra capacidad para detener la propagación de la enfermedad.

El epicentro del brote se ha desplazado varias veces a causa de los continuos movimientos de población, pasando de zonas rurales a grandes ciudades. Cada vez que se declara un nuevo punto caliente, necesitamos empezar todo desde cero: retomar el contacto con la población, gestionar las sesiones de sensibilización, compartir información y, por supuesto, establecer centros de tránsito y tratamiento médico. Un proceso que requiere de una importante carga de trabajo, personal y tiempo.

Este momento crucial exige un esfuerzo enorme. La proximidad de Kivu Norte con la vecina Uganda supone un riesgo de propagación internacional, y nos situaría en un escenario aterrador. No podemos permitir que el Ébola siga expandiéndose, provocando más sufrimiento entre la población del país. Necesitamos tu ayuda urgente, únete a nuestro equipo contra el Ébola, hazte socio de Médicos Sin Fronteras >>>


MSF vía email

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