viernes, 13 de septiembre de 2019

Sabemos que es peligroso pero no nos vamos

Madre e hija refugiadas/ Foto de Mustafa Bağ en Pixabay
Ariane, de Médicos Sin Fronteras

El pasado 11 de agosto, la extensa familia Kaeed se reunió en un edificio civil en Mustaba, en el noroeste de Yemen, para celebrar el Eid al Adá, el día de la mayor festividad musulmana. Habían huido de su ciudad natal para buscar refugio.

Justo cuando se sentaron para disfrutar del almuerzo, un ataque aéreo impactó directamente en el edificio. El bombardeo mató a al menos 10 miembros de la familia e hirió a otros 17.

Todos fueron trasladados al hospital rural que apoyamos de Abs, para ser así atendidos de urgencia.

Desde aquel 11 de agosto, la afluencia de civiles heridos de guerra al hospital ha sido constante.

Entre los muertos en el ataque, a la hora del almuerzo, estaba el hijo de Mariam. Cuando hablé con ella, me acordé de los miles de pacientes y familias afectadas por este conflicto.

Nuestros pacientes ya no se atreven a esperar a que los combatientes respeten las leyes de la guerra, ni a que haya áreas seguras para quienes no son parte de los enfrentamientos.

Mientras hablaba con Mariam, no pude evitar pensar en las veces que mis compañeros y sus pacientes también han sido víctimas de ataques aéreos. Desde que estalló la guerra en marzo de 2015, nuestras instalaciones sanitarias han sido sacudidas por bombardeos en seis ocasiones.

En Yemen, la población civil está en el punto de mira y los ataques indiscriminados contra civiles e instalaciones médicas no cesan. El número de desplazados es de 3,65 millones y sigue creciendo, mientras que la población es cada vez menos capaz de hacer frente a ese desplazamiento.

Es imposible consolar a una madre que ha perdido a un hijo y a otros nueve miembros de su familia, tan imposible como lo ha sido reconfortar a nuestro personal y a sus pacientes cada vez que han sufrido un ataque. No hay respuestas para ellos.

Nuestra única respuesta es permanecer a su lado, tratando de ofrecer las soluciones que nuestros pacientes necesitan desesperadamente.

No dejaremos de pedir a todas las partes en conflicto: respeten el derecho internacional humanitario y protejan a los civiles.

Es sencillo. Es claro. Es una cuestión de humanidad.


Jaume Radó, coordinador general de MSF en Yemen.


Sabemos que permanecer en Yemen es peligroso, pero no abandonaremos nunca un país donde cada vez más personas necesitan asistencia médico-humanitaria. Queremos doblar nuestros esfuerzos. ¿Nos ayudas? Contigo a nuestro lado, podremos seguir allí donde más nos necesitan. Hazte socio de Médicos Sin Fronteras. 



MSF vía email

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