martes, 14 de julio de 2020

Y, el Thor, se fue

El Thor en mi habitación
RBlanco

El pasado sábado, once de julio. al Thor le practicaron la eutanasia. Estuvieron a su lado, hasta el último momento, mi marido, mi hijo Manuel, mi hija Silvia y Alejandra, la novia de mi nieto Javier. Tanto Javi como Artai y yo, fuimos incapaces de estar presentes en su último momento.

Tras las últimas pruebas hechas tanto por el veterinario como por el cirujano que le amputó la pata, decidieron hacerle una ecografía, porque le veían como una mucosidad en el hígado. Cuando se la hicieron, el resultado fue terrible. Tenía el cáncer extendido en el muñón de la pata amputada, en el hígado y en el pulmón. Ya No comía ni bebía.

Decidimos entre todos, que antes de verlo sufrir más; que verlo tan triste y con la cabeza baja; que era mejor hacerle la eutanasia. Y así, se le hizo. Según me comentaron mi hija y mi marido, primero lo sedaron y se durmió plácidamente; luego le pusieron la inyección letal. No se enteró de nada. Pero lo echo enormemente de menos. No es justo, que tanto las personas buenas como los perros buenos, nos dejen. No es justo.

Rblanco

No hay comentarios:

Publicar un comentario